la mira

El regreso del náufrago

En medio de un fructuoso Septiembre Siddhartha ha decidido presentarnos su tercero. Es el sucesor del vuelo del pez y el retorno a guitarras estelares. Este disco suena a una batalla de recuerdos, reencuentros, desamor y esperanza. Comienza con los tambores y pájaros reunidos en el encuentro sonoro de Ser parte, una canción repleta riff guitarreros que definen a un personaje casi imaginario y mítico. Siddhartha nos saca del agua y nos trae a la tierra. Esta canción combina perfectamente con Cerati y paisaje más soñado. El disco continúa con el primer single, se llama Tarde, es una canción de ruta, para escuchar en la noche con lluvia y ojala conduciendo en una calle oscura esa que lleva al cerebro a ese loop de pensamientos que no dejan dormir. Esta canción está repleta de capas sonoras, guitarras, teclados y baterías, un manjar para orejas inquietas. La tercera nos lleva de nuevo al agua con Camuflaje. En esta la guitarra es el hilo conductor, Siddartha trae un contratiempo vocal desahuciado a despedida, donde el arrepentimiento no es una opción y la adaptación es la única opción para sobrevivir. Los sintes abren la continuación, se llama Cámara, esta canción me hace pensar en los sentimientos que despierta una fotografía, donde los sentidos provocan recuerdos de un tiempo perdido, esos al que los Rodriguez definieron alguna vez. Una noche tranquila nos muestra algo más visceral y tal vez orgánico. Con guiños de blues Siddartha se va de su zona de confort y le pone música a una canción de cuna, ideal para traer a la cama y dejar que los sueños dominen al pensamiento. Con riff fiestero Tus pupilas traen un sonido bailable y minimalista, tal vez mi favorita del disco. Una combinación perfecta de letra, interpretación y musicalidad. Esta canción crece como el amanecer donde la luz del día la trae la risa. La distancia vuelve al desamor, con un sonido kitsch casi como una reencarnación de Leonardo Favio que trasciende en guitarras estilizadas y versos de despedida con recuerdos eternos. El numero 8 le da nombre al disco. Únicos acelera el tempo y trae sonidos acústicos y percusivos como herramienta de trabajo principal, por supuesto Siddartha camufla algunos sintes envenenados en los post-coros mientras parece acercarse a la reconciliación. El imán habla de esa ciencia inexplorada del entre más me pegas más me apego. Donde el dolor se vuelve magnético y a pesar de las heridas se pide más y más. El camiseta numero 10 la trae El chico, tal vez la canción más cercana al vuelo del pez y menos náufrago del disco. Esta canción está repleta de ambientes sonoros, sumergidos bajo el agua. Es una búsqueda del ser, de exploración guitarrística minimalista y delays orgánicos. Que me perdone Siddhartha por mi libre interpretación de su disco, espero que lo escuchen entero. Que tengan paciencia y que no dejen que este mundo instantáneo de streaming y playlists arruine esta escucha obligatoria. Salud Rex –[        

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