la mira

Tarque es Puro Rock

Tras una carrera de éxito junto a M Clan, Carlos Tarque ha aprovechado el descanso tomado por la banda y ha decidido grabar su primer disco en solitario, titulado simplemente “Tarque”. Se trata de un trabajo de rock duro que se explica a sí mismo. No se trata de un género ajeno al cantante, quien ya ha compuesto y cantado canciones como “Algo más fuerte”, “Mujer norteña” o “Noche de aullidos” para M Clan. Sin embargo, en Tarque ha potenciado su querencia por esos sonidos, por artistas potentes de los sesenta y setenta como Led Zeppelin, Jimi Hendrix, Free y Bad Company, por la faceta más dura de los Stones, Faces y The Who, por álbumes míticos como Lovehunter de Whitesnake y Highway to Hell de AC/DC. Tarque se revalida como uno de los cantantes más poderosos de España, poseedor de una voz personal y única, en este disco ha contado con el aclamado guitarrista y productor Carlos Raya (M Clan, Fito & Fitipaldis, Quique González) para crear las diez piezas que lo componen. Rock duro, puro rock duro capitaneado por los dos Carlos con el apoyo del batería Coki Giménez (M Clan, Amaral) y el bajista Iván “Chapo” González (M Clan, Deluxe, Amaral). Las diez canciones de Tarque son básicas pero no simples, muerden la yugular pero guardan ases bajo la manga, hablamos de un disco primitivo pero inteligente, que captura el sonido de cuatro personas tocando, sudando y haciendo carne el espíritu del rock.

“Bailo” es perfecta para abrir, aullando desde el primer segundo, sin aditivos y aún así sorprendentemente tarareable, con un estribillo adictivo y guitarras de vértigo. A ella le sigue “Ahora y en la hora”, de influencia stoner, casi en plan Kyuss y con ecos de los Black Keys más duros. Es el primer sencillo del disco y entra con todo el peso posible para revelar en su estribillo un acelerón de los que queman carreteras, y las pulsaciones siguen subiendo con “Heartbreaker”, electricidad pura y vacilona que haría bailar a Mick Jagger y Rod Stewart, un canto al amor nocturno, festivo, vivo y divertido. “Donde nace el r’n’r” sigue oliendo a años setenta con solidez, encanto y convicción, con un Carlos Tarque que riega con frescura las raíces orgullosamente clásicas de este álbum y una banda que no falla. Con contundencia pero tomándose su tiempo comienza “El diablo me acompañará”, hundiendo sus pisadas hasta animarse progresivamente, con un desarrollo a lo Led Zeppelin y un riff central que es puro Jimmy Page y e influencia de Paul Rodgers y Free. “Lobo solitario” cambia la tonalidad, se trata de la única balada del disco, sesentera y calmada, remitiendo al Hendrix más sensible, pero después de ella hay que volverse a abrochar el cinturón de seguridad, porque el motor vuelve a arrancar. Y de qué manera. La entrada de “Juicio final” no deja lugar a dudas, recordando incluso a los Artic Monkeys más rockeros y desembocando en un estribillo que anima al canto colectivo, con la banda sudando y emitiendo calor, buscando y encontrando la complicidad del oyente. Por su parte, “Janis, Amy, Billie” es un homenaje a las tres legendarias vocalistas de su título cuyos apellidos no hace falta decir. Se trata de una canción de aire californiano y dulce pero aun así vigorosa, no da tregua. “Electroshock” es otro golpe contundente con el espíritu de Angus y Malcolm Young sobrevolándola, pareciera que Tarque, Raya, Coki y Chapo hubieran decidido quemarse vivos antes de concluir el disco, apretando y apretando hasta la extenuación. Pero aún queda más y llega “Cactus en el corazón”, con una letra profunda sobre el desarraigo, ideal para cerrar, apelando a la reflexión y trayendo de vuelta al Carlos Tarque más emotivo.

Escucha la entrevista con Tarque aquí:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *